Todos hablan de los acabados, pero creo que el aislamiento es lo más importante en una vivienda. No se trata solo de ahorrar energía; la sensación en una casa bien aislada es distinta, y puedes percibirla al estar en ella.
Toda la vivienda—suelos, cubierta y paredes—cuenta con una doble capa de aislamiento. Al muro de hormigón se le suman las capas de aislamiento y el pladur, y además se aíslan suelos y techos. El aislamiento es clave para bloquear tanto el calor como el frío; es la medida de eficiencia energética más efectiva que existe.

La cubierta es otro punto delicado que también debe estar bien aislado. En casas de una sola planta, la cubierta es extensa, lo que aumenta tanto el tiempo como el coste de esta fase.
Nuestra cubierta fue particularmente laboriosa; estábamos en invierno y, sin terminarla, tuvimos que parar en varias ocasiones debido a las condiciones.

