Vivienda con piscina interior
En esta vivienda, la piscina interior ocupa íntegramente la planta baja, compartiendo espacio con el garaje y las instalaciones técnicas. Su ubicación en este nivel no es casual: permite liberar la planta superior para la zona residencial y facilita la conexión directa con el jardín.
La piscina fue proyectada para abrirse completamente durante los meses de verano, transformándose en un gran espacio de ocio en continuidad con un bar y un amplio jardín. Esta apertura diluye los límites entre interior y exterior, convirtiendo toda la planta baja en un único espacio de disfrute.
En la planta superior se desarrolla la zona residencial, compuesta por un salón-comedor con cocina integrada y tres dormitorios en suite. La distribución prioriza tanto el confort como la privacidad, y todas las estancias se benefician de las vistas sobre el jardín y la terraza.
La gran terraza situada sobre la piscina, la escalera escultórica y la imponente cristalera son los elementos que articulan y definen la imagen del conjunto. Su combinación otorga a la vivienda un marcado carácter arquitectónico, donde la estructura dialoga con la luz y el paisaje de manera contundente y singular.