El objetivo era una vivienda neutra, donde la naturaleza y la extensa colección de muebles y arte tuvieran un espacio sobre el que destacar. El color elegido fue el gris, que realza los verdes del entorno; además, la vivienda recibe mucha luz natural, lo que descartaba el blanco. Se buscaba frenar esa luz y conseguir un ambiente cálido.

El arquitecto decidió separar los ambientes mediante muros que no llegaban al techo, pintados en un tono más oscuro. El resultado es un acierto total: delimita las distintas estancias —cocina-comedor, salón y cuarto de televisión/librería— sin sacrificar el espacio, creando a la vez intimidad y superficies donde colgar cuadros o ubicar el televisor.
La librería ocupa una pared de suelo a techo de 3,60 m que, además de ofrecer gran capacidad de almacenaje, integra los libros como parte de la decoración. Las puertas se ejecutaron con bisagra oculta y del mismo color que la pared, con la intención de que pasaran lo más desapercibidas posible: cuando están cerradas, el espacio se percibe continuo y se refuerza la sensación de limpieza y orden.

El suelo tiene un acabado de hormigón ligeramente rústico: los poros están sellados pero sin brillo, con pequeñas variaciones de tono y textura que lo hacen especialmente rico visualmente. Junto al color de la pared, genera un espacio sereno que actúa como fondo para cuadros, libros y guitarras, dejando que sean estos elementos los que aporten el carácter de galería de arte y reflejen la personalidad de los propietarios. Se buscaba un minimalismo en la decoración que, al mismo tiempo, permitiera que la vivienda fuera alegre, cálida y fiel a las vivencias de quienes la habitan.

Se descartaron las persianas por dos motivos: aumentan visualmente el tamaño de las carpinterías —algo que no encajaba estéticamente— y, dado el tamaño de los ventanales, el presupuesto se habría disparado. Tras valorar visillos y estores, la elección recayó en estos últimos al encontrar un modelo con el color y las prestaciones buscadas: capaz de frenar el sol y el calor en las zonas de día sin bloquear las vistas, y completamente opaco en los dormitorios.
La iluminación está resuelta con gran detalle. El arquitecto elaboró planos específicos para diseñar una iluminación que, de noche, permite crear distintos ambientes: más o menos cálido, más o menos dramático. Luz de pared, de suelo, tiras LED siempre indirectas, y focos puntuales únicamente donde son necesarios y con una intencionalidad clara. La luz ambiente se resuelve con LED o luminarias en suelo y pared, complementadas con lámparas de baja altura. Si la vivienda resulta impactante de día, de noche —sin las vistas como protagonistas— se vuelve sencillamente mágica.

