Cuando tienes la licencia casi aprobada, comienzas a trabajar en el Proyecto de Ejecución. Este documento reúne todos los planos y cálculos necesarios para que el constructor te ofrezca un presupuesto preciso y una guía de construcción detallada.
El Proyecto de Ejecución implica calcular la estructura de la vivienda. En nuestro caso, al trabajar con viviendas industrializadas y contar con amplia experiencia en este tipo de construcción, ya disponemos de los cálculos y soluciones necesarios para garantizar que todo encaje a la perfección con la fábrica y que el “mecano” funcione sin problemas.
Aquí, el arquitecto Javier de la Calzada diseña el despiece de los paneles y los embellece para conseguir acabados similares a los del hormigón in situ, incluyendo celosías y otros detalles.
También se diseñan y calculan todas las instalaciones, como fontanería, electricidad, aerotermia y suelo radiante, integrándolas con el aislamiento y el sistema de ventilación. Actualmente, el objetivo de cualquier vivienda es maximizar la eficiencia energética, por lo que el aislamiento y la ventilación forzada desempeñan un papel esencial.
Con esto, ya teníamos listo el Proyecto de Ejecución.
Es frecuente que pase tanto tiempo desde la solicitud de licencia que termines queriendo hacer algunos cambios: ahora prefieres otra distribución en la cocina, has visto un mueble de baño que requiere mover la toma de agua, o decides cambiar el inodoro de lugar. Mi consejo: actualiza el Proyecto de Ejecución con cada cambio. Llegará un momento en el que los planos y la obra no coincidirán, y esas discrepancias en obra pueden resultar costosas.
Otro aspecto importante es gestionar los suministros de agua y luz de obra, ya que se necesitarán en el proceso de construcción. Hoy en día, estos trámites son online y pueden ser lentos, así que es conveniente anticiparse y asegurarse de que la parcela cuenta con agua y luz de obra en cuanto sea posible.
